En las próximas horas sabremos si Amazon se decide a poner ya a la venta la segunda versión de Kindle, el lector de libros electrónicos que ha abierto camino para la aceptación de un útil portátil electrónico que pueda reemplazar al libro. El nuevo Kindle sería algo más pequeño y delgado que su predecesor y costará en Estados UNidos 359 dólares. (Vía 233 grados).
Los que somos a la vez fans de las tecnologías de la comunicación y viciosos de la lectura somos el público natural para estos aparatos, además, claro, de los profesionales de la edición, que han hallado en Kindle la manera de llevar consigo cómodamente montones de materiales a leer. Jorge Ledo (vía Rosa JC) aduce 20 razones que podrían hacer de 2009 el año del libro electrónico (citando un artículo de Chris Andrews en Gutenberg.com). Yo no lo tengo tan claro. No se trata de considerar motivos razonables para adoptar el libro electrónico como estándard de lectura habitual, considerando los aspectos objetivamente favorables combinados con los hábitos de consumo cultural. Ledo ha hecho algunos razonamientos sobre la resistencia al ebook, sobre todo de tipo técnico y operativo.
Yo tengo que rebatir el vigésimo argumento de Chris Andrews, que dice:
Se trata del contenido, estúpido. En realidad el papel o el soporte digital son medios de transmisión. El libro transmite un mensaje extenso —sea del tipo que sea— entre un autor y tú. No olvidemos esto. Cualquier cosa que te meta en el contenido de una manera más dinámica, eficiente e informativa te beneficiará. En este aspecto, los libros digitales tienen muy buena nota.
Pues no, no se trata del contenido. Esa polémica ya se resolvió con la aparición del cine respecto al teatro. Ambos muestran contenidos dramáticos representados en acciones escénicas. Según Andrews, el cine debía haber acabado con el teatro porque "te mete en el contenido de una manera más dinámica, eficiente e informativa". La música es teóricamente la misma vehiculada por un longplay de vinilo, por un CD o por un archivo digital. Véase, sin embargo, la desaparició de las obras conceptuales que vehiculaban los elepés, desde Tommy de los Who hasta las obras de Frank Zappa. Contenidos, formatos y soportes son inseparables, no sólo porque "el medio es el mensaje", según dijo El Gran Canadiense sino porque en los fenómenos tecnosociales residen variables de comportamiento humano más complejos que los meramente utilitarios.








A mi me interesa mucho la idea de una biblioteca portatil, y estoy esperando a que salga otro aparatejo de la competencia, creo que superior al Kindle. Se trata del eSlick foxitsoftware.com/ebook/ Compro muchos libros: los adoro, casi que los colecciono (aunque no lea ni un 20% de sus contenidos). Creo que el libro es una de las maravillas de la historia. Y si, nada sustituira al placer de leer un libro tradicional: encuadernado, papel y tinta, sin baterias, sin pantalla, sin depender de botones y teclas para ojear sus paginas. No voy a renunciar a ellos. Pero tambien me bajo muchos libros electronicos, sobre todo en formato PDF, y no hay manera de leerlos sin depender del ordenador. Si todos los libros que se publican, estuvieran disponibles en PDF y en papel, elegiria PDF casi todas las veces por la portabilidad, el ahorro, y la conservacion de la masa forestal. Solo compraria la version impresa en casos excepcionales. Ademas hay otra cuestion, cuando se tienen de 3000 libros para arriba en la casa, cuentenme como se hace un traslado transatlantico. El dia que me toque hacerlo me tengo que vender la casa para pagarlo. Una biblioteca electronica me solucionaria mucho el tema, y hasta podria donar las copias impresas a la biblioteca local.
Son algunas consideraciones.
Por cierto, el Kindle no lee PDFs nativos, el sSlick si. El Kindle no aceota tarjetas de memoria, el eSlick si.
Saludos y a leer.
Publicado por: Clara | febrero 10, 2009 en 09:41 p.m.