Le Monde estrena nuevo diseño desde el pasado lunes, un lavado de cara general que pasa por presentar un diario más ordenado, unificar las tipografías de los titulares, dar un poco más de aire y presentar mejor las secciones. Se acerca al modelo del Guardian y utiliza filetes horizontales de 12 puntos encabezando los textos como recurso de ordenación de elementos, de modo idéntico a como lo hizo Reinhard Gäde en el diseño inicial de El País.
Según el director, Eric Fottorino, dice, en el editorial de la edición del 26 de enero, que "ya habíamos anticipado la pujanza de internet, dando en nuestras columnas prioridad al análisis, al reportaje, al retrato y al debate, dejando a monde.fr, primer sitio de información generalista de Francia, la ventaja incomparable de la instantaneidad".
Pero el trasfondo es una redefinición del producto en términos de productividad y rentabilidad, como analiza Juan Varela en Periodistas 21: ajustar las caracterìsticas del negocio papel y el negocio digital para sobrevivir. El resultado: todo el residseño que se quiera, pero 24 modestas páginas en papel. Ahí está el detalle: no es que los directores de periódicos no entiendan las nuevas características y reglas de la información en la red, es que no tienen verdaderas alternativas periodísticas actuales y atractivas a un concepto informativo propio de hace décadas.








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