Tiene razón Grisha Perelman, el matemático ruso que ha resuelto la conjetura de Poincaré, en no prestar su personalidad al circo mediático. Internet permite que su trabajo esté a disposición de todo el mundo; por si fuera necesario aún más destacar la revolución que la red de redes ha supuesto en el conocimiento (no sólo en su difusión sino en su producción), este episodio ilustra sobre la imposibilidad de una vuelta atrás.
Otro blog más lo razona de este modo:
Hace unos años, la cosa habría quedado aquí. Los trabajos de Perelman se habrían publicado en una oscura revista matemática (donde oscura significa que su circulación se cuenta por centenares, con suerte) y la docena de matemáticos interesados por el tema que aún no se habían enterado de la noticia (la cosa viene de 2003, pero la medalla Fields es cuatrienal, y no se concedía desde 2002…) se habrían ido a la biblioteca de la universidad correspondiente a intentar entender de qué narices iba la cosa.
Pero estamos en 2006, la web es ubicua y desde hace unos años en los campos de la matemática, la física, la informática y la biología cuantitiva, uno de los lugares para publicar es arXiv.org (léase ‘arquif’), de la Cornell University y, de hecho, Perelman sólo los publicó allí. Resultado: en vez de unos cientos de copias en bibliotecas universitarias, sus documentos están al alcance de cualquiera que quiera consultarlos, gratuitamente.
Existiendo internet, es lógico que Perelman no tenga ganas de salir en los grandes medios generalistas, y ni falta que le hace.
Via: Error 500








Comentarios